¿A quien le importa?

Mi vida es gris, austera y simple. Me levanto muy temprano, hoy a las 5, ayer a las 7, como me aburro, pasado un tiempo me vuelvo a dormir, a veces hasta la 13, otras hasta las 11. No salgo de casa, me paso el día entre el ordenador y los libros.

No me meto con nadie, estoy tranquila. Pero no es así como me gustaría vivir, no tengo ganas de nada.

Dicen por ahí que está todo el mundo así, que la depresión es generalizada, por lo menos en mi ciudad.

Mal de muchos consuelo de tontos, no me sirve. 

Imagino mil viajes, a Alaska, un velero por el norte, a la ciudad europea de la cultura, a París, a Roma, planifico todo y al final se tuerce. Este año no tengo suerte.

Puede que al final me vaya a Sepúlveda, me hace ilusión, aunque sea salir un día.

Si no me voy no es por falta de dinero, es por ahorrar, como están las cosas... no me puedo fiar.

Antes era mucho más alegre con el dinero, me daba todo igual, me gastaba tranquilamente lo que hiciera falta, ahora no me fío, no creo que me vayan a despedir o cosas así, pero sí es posible que me vuelvan a bajar el sueldo y no sé qué haría.

No me apetece otra mudanza, pero la verdad es que hay pisos más baratos, lo único es que este tiene piscina y me cuesta renunciar a ella aunque casi no voy.

Me aburro, es difícil ir sola, cuando voy no hay nadie.



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