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Mostrando entradas de noviembre, 2008

Bronquitis

Hoy, que tengo que viajar, estoy malísima, aún así llegaré, aunque sea a rastras. Primero cogeré el coche, luego el metro, luego el avión, luego el autobús y otra vez el metro. Más me valía ir andando. Ni que fuera a la otra punta del mundo. Se me hace duro por la tos, la inflamación de tímpanos, los mocos, en fin, todo el conjunto de síntomas que tengo. Ahora hay internet en casa de María así que tendré tiempo de sobra, mientras ella trabaje, para ponerme al día en leer vuestros blogs y demás. Quería haber aprovechado para salir mucho por Barcelona, pero tal y como me encuentro no creo que lo haga. El sábado por la noche me ha preparado algo, iremos a ver actuar al tío de Josu, que tiene un grupo de música, creí entender peruana o chilena, cosa que me extrañó un montón en un catalán, ya veremos que es eso.

El viernes a Barcelona

a ver a la niña. Tendrá 50 años y la seguiré llamando así. Ya es una mujer, es capaz de vivir sola y es capaz de muchas cosas más de las que yo no lo era a su edad.

Sin embargo cuando la recuerdo siempre me parece pequeña.

Ya lleva 3 meses allí y no parece que vaya a volver, se fue en principio por un año, pero...

La echo mucho de menos y a la vez lo estoy llevando muy bien, pensé que sufriría más pero la llamo todos los días y como cuando vivía en casa tampoco la veía el pelo...

Ha alquilado un piso con dos italianos y se lleva muy bien con ellos, tiene una habitación con vistas a Barcelona, aunque ella protesta porque se ve el hotel en el que trabaja y al que odia.

Estoy muy orgullosa de ella, ha conseguido un trabajo en lo suyo en apenas un par de meses, esa es mi niña, la mejor.

Sigo sin móvil

esto ya se está alargando demasiado. El día de mi cumpleaños, en el aeropuerto de Florencia, perdí el móvil. Al llegar a Madrid llamé y me lo cogió un amable policía italiano. Me dijo que llamara al día siguiente y así lo hice, me dijeron que no podían mandarlo por correo pero sí dárselo a un piloto. El sábado me llamó de nuevo el policía y me dijo que el teléfono estaba en el avión, pero fui a Barajas y nada de nada.

Estoy esperando a ver si me llaman de Meridiana, la compañía con la que volé, no quiero darle de baja porque quiero leer los mensajes que me llegaron el día de mi cumple o las llamadas perdidas que no recibí.

Me asusta que alguien lo esté usando porque es de contrato.

Al final me rendiré, qué remedio.

Antiguos ciberamigos

Hoy me ha dado una sorpresa Su entrando a dejar un comentario, a Stela ya casi no se la ve, Andresito tampoco publica (aunque Andrés es mi amigo no virtual). Mi comunidad virtual está un poco desalentadilla con esto de los blogs. Y yo os necesito chicos, sin vosotros no escribo, vosotros me animais. Sé que es duro, que mantener esto día tras día se convierte a veces en una obsesión y luego llega un día en que de pronto ya no te apetece, a mí también me ha pasado, pero sé que luego vuelvo. Cuando veo en el correo a alguien como Su que aparece, alguien a quien no conozco personalmente pero que cuando escribe me siento tan identificada que parece que lo estoy escribiendo yo, me siento otra vez dispuesta a escribir. O cuando leo a Stela y me entero de su vida y vivo parte de ella. Con la gente del trabajo, con quien estoy todos los días, con quien fumo todos los días me cuentan menos que vosotras, bueno que contabais, claro.