LAS RUEDAS

¿Seré capaz de contar esto? Tres días seguidos, tres ruedas pinchadas. Y lo peor no es eso, lo peor son los cinco talleres a los que he tenido que ir. Ya no sé si es cachondeo, pero cuando me monto miro las cuatro ruedas porque creo que va a estar alguna pinchada. El coste económico para morirse de risa. Pero sobre todo lo que peor llevo es la inseguridad. Todo el tiempo lo dedico a ir de taller en taller. Pero ya he aprendido a llamar a la asistencia, por lo menos no me mancho.
He metido un mono y guantes en el coche porque siempre que me pasa voy vestida de blanco. Al final he tenido que comprar una rueda nueva. Lo que me preocupa es que en uno de los talleres me pusieron una cámara y en otros talleres me dicen que eso está prohibido. No sé nada de coches. Me ha jodido un montón tener que llamar a un amigo porque no sabía qué hacer, no me gusta reconocer que necesito un hombre y lo he intentado hacer yo sola. Pero cuando el taller me ha dicho que comprara dos ruedas ya me ha parecido demasiado. He estado esperando dos horas en un centro comercial, y he superado la prueba. No he picado, no me he comprado nada. Bueno sí palomitas, pero no cuenta.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
mamá, no necesitas un hombre para nada. Tan sólo llamaste a alguien que sabía de coches, solo eso.Si eres capaz de llevar una casa, no te vas a amilanar por unas ruedas. Estoy orgullosa de ti.
Susana ha dicho que…
Qué comentario más chulo este de aquí arriba ¿eh? ;-)

Aquí me tienes Virginia, poniéndome al dia con tus post, que llevaba sin leerte desde el sábado.

Un abrazo
Virginia ha dicho que…
Qué decirte Susana, se me cae la baba con mi niña. Un besazo

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