ORGULLO GAY

Ya se han acabado las manis. Después de la de la semana pasada de la pobreza, que estuvo pobre, porque eramos muy pocos y además bastante viejos, hoy vengo de la del orgullo gay.

Desde luego pueden estar orgullosos, ha sido fantástica y había gente... no sé qué dirán los periódicos pero la única en la que había más gente que en esta ha sido en la de la guerra.

Por un lado me da pena, que por fin lo hayamos conseguido porque ahora ¿qué vamos a reivindicar?. La lucha social es muy importante para mí y los gays y lesbianas le daban mucho color a todas las manifestaciones, creo que muchos ya no acudirán.

Estoy muy contenta porque a pesar de que hacía mucho calor, como hemos ido bastante tarde no me he encontrado mal en ningún momento. En la de la semana pasada aguanté bastante bien, pero llegué a casa malísima. Me tuve que acostar nada más llegar.

Este es el fin de una época. No me puedo quejar. Hemos conseguido bastantes cosas: que la mili no fuera obligatoria, que los americanos se fueran de la base de Torrejón, que volvieran los soldados de Irak y ahora el matrimonio gay. Queda mucho por conseguir pero me temo que no se movilizara tanto la gente por otros temas.

Siempre he sido abogada de las causas pobres y he ido a manifestaciones en las que había más policía que manifestantes. Cuando vas a una como esta te sientes mucho mejor, aunque sé que mi presencia es más importante en las otras, en las causas pérdidas. Y además que esto era una fiesta más que una manifestación, o un carnaval.

Ha sido muy duro ver salir a la calle a la otra parte, a los que están en contra, hemos tenido manifestaciones por los archivos de Salamanca, de las víctimas del terrorismo y en contra del matrimonio gay, orquestadas por el PP y apoyada por la Iglesia esta última.

He visto en algunos blogs como fueron esas manis porque por supuesto no fui, no quería que se me contara en ellas aunque sentía curiosidad por saber como se manifestan los que nunca han salido a la calle más que para estar en contra del aborto que yo recuerde, o en los funerales de Franco. Todos tenemos derecho a expresar a nuestra opinión y me parece bien que digan lo que piensan, pero me ponen triste. Supongo que hoy los tristes serán ellos.

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