Acabo de ver esta película, es francesa. Las ocho mujeres, que son las únicas que salen en él, son Catherine Deneuve, Isabelle Huppert, Emmanuelle Béart, Fanny Ardant, Virginie Ledoyen, Danielle Darrieux, Firmine Richard y Ludivine Sagnier. El director es François Ozon. Es muy especial, es un drama pero cada una de ellas canta una canción con lo que parece una comedia. Es muy teatral, parece sacada de una obra porque prácticamente transcurre entera en la misma habitación, el salón. Casi todas son familia, una madre y dos hijas, la abuela y la tia. Luego está la cuñada y finalmente dos criadas. Como siempre las relaciones entre mujeres son todas un horror, se odian todas. Pero me ha gustado la película. El color de sus vestidos era genial. Combinaban en cierta manera. Iban de negro o de rojo las que tenían más o menos la misma edad y de morado y verde la abuela y la niña más joven. Algunas intentan tener relaciones de amor entre ellas, pero vamos sexo no es que haya. Son muy buenas actrices las consagradas, claro. Las jovencitas un poco menos. Es previsible, me lo imaginé el final pero bueno, no se puede pedir tanto.
MI PRIMERA EXPERIENCIA SEXUAL
Leyendo Salidas de emergencia he recordado mi primera experiencia sexual. Experiencia que bonito suena, cuando el sexo era experimentar, cuando no habías probado muchas cosas y todo era un reto. Ahora sólo tienes esa sensación la primera vez con alguien nuevo, luego todo parece lo mismo. Yo era terriblemente mogijata, de colegio de monjas, en mi casa jamás se hablaba del tema, y por supuesto jamás había visto una polla. Mi padre era el único hombre en casa y jamás le ví desnudo, ni por casualidad. La primera vez que realmente vi una polla fue en una revista porno, una fotonovela, me pareció realmente asqueroso, encima tuve que disimular y hacer como que me gustaba porque me la enseñó (he tenido que ir a consultarle a la niña si era la enseñó o le enseñó, porque en Madrid somos todos laistas) una amiga del colegio y yo no quería quedar como una niña pequeña, tendría 14 o 15 años. Esa experiencia fue tan mala que luego no quería ver ninguna, me repugnaba. Me costó mucho superarlo. Sigue...
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