CASCARRABIAS

Me llaman así últimamente. Yo me rebelo, no dejo que se rían de mí, reniego, me peleo, mala señal, es porque me lo creo. Sí, lo sé, me he vuelto gruñona, ácida, cínica. Nunca me ha dado miedo verme de verdad, no he escondido mis pecados, es absurdo hacerlo, son tan evidentes...
Antes me preocupaba más mi soberbia, ahora ese malhumor constante, ese ver siempre lo malo, buscar el fallo, agriar la vida. ¿Dónde se metió mi alegría, mi risa contagiosa?
Me encerré en mi misma, me hice fuerte haciendo cosas sola, pero criticar desde el silencio te vuelve así. No puedes confrontar con los demás. Todo te lo comes tú. Y me fui acidificando. Ahora intento estar más expansiva, aunque me cueste, quizás con el tiempo me dulcifique.

Comentarios

Fernando ha dicho que…
¿Cascarrabias? ¿No será que llegamnos a una edad, nada elevada, por cierto, en que hay cosas que no tenemos por qué aguantar?
Virginia ha dicho que…
Puede ser, gracias por esa otra mirada, quizás ya no tengo paciencia para las tonterías.

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