OMAGH


Y he aguantado bien, no he llorado. Me quedo con esta mirada, la del padre al que le han matado su hijo. Si me pusiera en su situación no sé qué haría, supongo que habría llorado sin parar en el cine. No puedo ponerme en su piel, es demasiado doloroso. No tiene nombre. Sé que lo digo mucho pero es la verdad, no hay nombre para cuando se te muere un hijo, porque el idioma no tiene palabras para esa situación.


Él no está solo, está su familia, y el grupo de apoyo que forman en el pueblo, pero se siente solo. Siente que sólo él le quería de esa manera, que para él era más que su hijo, era su compañero de trabajo, lo era todo.
Estas son las fases del duelo.
La aflicción aguda, conciencia de la pérdida, conservación-aislamiento, cicatrización y renovación.
Negación y aislamiento, indignación o ira, regateo o negociación, depresión y aceptación.
Alarma, búsqueda, mitigación de la ira y sentimientos de culpa.
Rechazo, confrontación y acomodación.
Shock, sufrimiento y recuperación.
Amar, perder, crecer.
Se podrá llamar como se quiera, da igual, el caso es que te toca pasarlo mal y veo muy difícil recuperarse de algo así.
El protagonista se queda en la primera fase, no es capaz de salir de ella, lo cual encuentro normal.
La aflicción aguda, conciencia de la pérdida, conservación-aislamiento, cicatrización y renovación.
Negación y aislamiento, indignación o ira, regateo o negociación, depresión y aceptación.
Alarma, búsqueda, mitigación de la ira y sentimientos de culpa.
Rechazo, confrontación y acomodación.
Shock, sufrimiento y recuperación.
Amar, perder, crecer.
Se podrá llamar como se quiera, da igual, el caso es que te toca pasarlo mal y veo muy difícil recuperarse de algo así.
El protagonista se queda en la primera fase, no es capaz de salir de ella, lo cual encuentro normal.
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