Leyendo Salidas de emergencia he recordado mi primera experiencia sexual. Experiencia que bonito suena, cuando el sexo era experimentar, cuando no habías probado muchas cosas y todo era un reto. Ahora sólo tienes esa sensación la primera vez con alguien nuevo, luego todo parece lo mismo. Yo era terriblemente mogijata, de colegio de monjas, en mi casa jamás se hablaba del tema, y por supuesto jamás había visto una polla. Mi padre era el único hombre en casa y jamás le ví desnudo, ni por casualidad. La primera vez que realmente vi una polla fue en una revista porno, una fotonovela, me pareció realmente asqueroso, encima tuve que disimular y hacer como que me gustaba porque me la enseñó (he tenido que ir a consultarle a la niña si era la enseñó o le enseñó, porque en Madrid somos todos laistas) una amiga del colegio y yo no quería quedar como una niña pequeña, tendría 14 o 15 años. Esa experiencia fue tan mala que luego no quería ver ninguna, me repugnaba. Me costó mucho superarlo. Sigue...
Comentarios
Jeje... Mi ilusión de momento es tomarme una coca cola, leer tu blog, leer otros blogs, escribir en mi blog y preparar mi nuevo proyecto de blog personal, terminar 2 proyectos pendientes, grabar más música, preparar 6 pistas musicales porque me invitaron a tocar en mayo en San Diego..., scanear unas fotos que tengo pendientes y..., bueno, en realidad no es mucho ni suficiente pero me agradan los días ocupados, son mejores para no pensar tanto en la desilución...
Curiosamente Virginia, comencé mi aburrimiento y mi hastío por las trivialidades cuando (no sé si afortunadamente o desafortunadamente) leí dos libros importantes en mi vida: "El lobo estepario de Hermann Hesse, y Más allá del bien y el mal de Friedrich Nietzsche...", esto cuando tenia 14 y 16 años... Después llegaron mis 17 y mi vida se volcó en un indiferente sumido de emociones, cunado leí: "On the road, de Jack Kerouac", no soy una persona facil de influenciar, pero esos libros (entre muchos otros) marcaron mi existencia para siempre...
No sé a que vino este comentario..., ahhhh sí, a la viñeta de la ilusión..., me desvié un poco, creo... Bueno, algo dije, aunque no sé exactamente que...
Saludos Virginia...
De este vagabundo del dharma...
Me cuesta mucho aceptar la maldad, el otro día Lolo en la conferencia nos dijo eso que hay que aceptar que existe la maldad pero que para aceptarla hay que ser malo. Será por eso que yo nunca lo he conseguido y siempre he preferido pensar en la enfermedad mental o en las circunstancias porque creer en que la maldad existe me hace mucho daño.