MEDITANDO

He terminado de leer las cartas morales a Lucilo de Séneca y me he puesto a meditar. A pensar, a buscar algo en mi interior. Intentar descubrir qué es lo que quiero. Y no lo he encontrado. Aún necesito más tiempo. Además ha vuelto la niña del viaje y me ha interrumpido.

Por más que miraba dentro de mi no veía nada. Ningún deseo, nada que haga vibrar mi corazón, ninguna motivación. ¿He alcanzado la paz total? No buscar nada, no querer nada, no temer nada.

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